Forma y volumen, Letras

Un tigre que acostumbra perder su sombra

En algunos rincones a trasmano de la madrileña Pedriza, es posible observar en días soleados pequeñas manchas violáceas zigzagueando en veredas, sendas y escorrentías sin detenerse nunca. Al parecer, son las sombras errantes de las cicindelas que han perdido el contacto con quienes las proyectaban. Solo cuando las nubes dominan el cielo, o cuando el sol se oculta tras los bloques graníticos, las sombras de las cicindelas obtienen un merecido descanso y se diluyen como el agua en el agua, como el eco en la distancia. En el Abrigo de los Aljibes, hace unos 4000 años, un artista anónimo dibujó varias decenas de figuras antropomorfas y otros signos más confusos. Quizá entre esos trazos purpúreos subsiste atrapada en La Pedriza la sombra de una cicindela añosa.

Cicindela campestris es una de las cuatro especies de escarabajos cicindélidos citados en España. Fue clasificada por el naturalista sueco Carl von Linné en 1758. El género Cicindela, conocido comúnmente como escarabajos tigre, pertenece a la familia Carabidae. Los caminos de tierra y los límites de los campos cultivados son los espacios donde este pequeño depredador de apenas dos centímetros ataca a sus presas. Los escarabajos tigre son unos animales muy veloces que cazan ácaros, arañas y otros insectos. Es difícil verlos porque están en continuo movimiento. Si el tigre felino utiliza el camuflaje como estrategia cinegética, el tigre insecto apuesta por la velocidad, con unos impresionantes registros que equivaldrían en un ser humano a correr los cien metros lisos en menos de un segundo.

Beetles Project: Arturo Ledrado, 2021. Cicindela campestris [pasta de arcillas, pintura acrílica y tintas metalizadas sobre tabla tratada]. 26 x 19 x 5 cm. (catálogo VOL-013). Ejemplar único.

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Forma y volumen, Letras, Obra gráfica

Y si todo fuera un ir pasando

No es la primera vez que intento plasmar en imágenes el soneto (sin título) de Francisca Aguirre que cerraba el apartado Argumento (Los cantos de la Troyana) del poemario Ensayo general, Ferrol: S. C. Valle-Inclán, 1996. Este libro obtuvo el XV Premio Esquío de Poesía en lengua castellana.

A partir de mi representación de Tanatos, y con el poema de Francisca Aguirre en los oídos, se materializa esta imagen. La osamenta pudiera entrar en la tierra; o tal vez surgir. De momento, se ha detenido en la línea del horizonte. Sus gafas-de-no ver están empañadas.

Arturo Ledrado, 2021. Y si todo fuera, 20 x 20 x 1 cm. Esgrafiado sobre cerámica industrial de pasta roja vidriada, preparada con mezcla de bióxido de manganeso y trementina (VOL-012).

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Breviario de golfos, golfines y gánsteres

Gangs of Madrid (v.o. xix Century). Madrid no ha sido, más allá de episodios aislados, una ciudad de gánsteres a la americana; ni tampoco fue reducto de golfines (precedente de los bandoleros que, al igual que ellos, operaban más al sur, entre los Montes de Toledo y Sierra Morena). En la metrópoli, la transición del siglo XIX al XX sí fue un tiempo donde una nueva clase social, la de los golfos, opositó a ser su rasgo distintivo. La Real Academia dice que los gánsteres son los miembros «de una banda organizada de malhechores que actúa en las grandes ciudades»; y Menéndez Pidal, en 1900, definía a los golfines como «gente de mal vivir que formaba banda de salteadores». Mis Gangs of Madrid son más humildes y quizá menos sociables; apenas un producto descafeinado del lumpen nacional. La Real Academia despacha al golfo con el calificativo «deshonesto» (¡extensa nómina —entonces y ahora— la de los golfos!), y añade que son también pillos, sinvergüenzas y holgazanes. Bien. Con estos epítetos, puede que se amplíe aún más la lista de los golfos. Pero mis Gangs son, en su versión original, productos del XIX, así que desconecto del presente y regreso al puente entre dos siglos: me gusta más creer que estos tres figuras son unos pícaros que vagabundean por la ciudad vestidos a la moda que dicta La Tijera, con la cuenta del sastre (al que jamás abonarán ni un céntimo) en el bolsillo de la levita y sombrero de copa con sobreático. Si se esfuerzan un poco, igual acaban pateando el Campillo de Gilimón o Las Injurias en alguna novela de Baroja.

Arturo Ledrado, 2021. Gangs of Madrid (v.o. XX Century), 20 x 20 x 1 cm. Esgrafiado sobre cerámica industrial de pasta roja vidriada, preparada con mezcla de bióxido de manganeso y trementina. VOL-009.

Gangs of Madrid (v.o. XIX Century, boceto previo
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Cryptocephalus bahilloi, endemismo ibérico

Cryptocephalus bahilloi es una nueva especie endémica del centro de la Península Ibérica, descrita en 2004 por José Ignacio López-Colón a partir de varios ejemplares procedentes de Rivas-Vaciamadrid. Los escarabajos miden entre 3,3 y 4,3 milímetros y pertenecen a la familia Chrysomelidae (crisomélidos). Su hábitat son los territorios yesíferos y salinos, y están asociados a la planta Limonium dicbotomum, otro endemismo del centro peninsular, también conocido como plumero de las salinas o limonio de los yesos. La descripción de Cryptocephalus bahilloi la público López-Colón en el volumen 20(2) de la revista Biocosme Mésogéen. El nombre de la especie es una dedicatoria al entomólogo Pablo Bahillo de la Puebla.

Beetles Project: Arturo Ledrado, 2021. Cryptocephalus bahilloi [pasta de arcillas, pintura acrílica y tintas metalizadas sobre tabla tratada]. 26 x 19 x 5 cm. (catálogo VOL-011). Ejemplar único.

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Carabus variolosus, el corredor de fondos

Carabus variolosus fue descrito por  Johan Christian Fabricius en 1787. La especie pertenece a la familia Carabidae de coleópteros, y mide entre 20 y 35 milímetros. Habita en zonas montañosas de Europa central y Francia, cerca de cursos y masas de agua. No hay citas de su presencia en la Península Ibérica. Su coloración es negra, con brillo satinado. En mi interpretación, las manchas blancas sobre los abultamientos de los élitros y las manchas pardas de cabeza y tórax (pronto) serían restos de tierra y barro. El doctor Harde, en su obra Coleópteros de Europa, Barcelona: Omega, 1984, indica que a este escarabajo se le puede ver correr por debajo del agua». Esta especie está protegida por la Convención de Berna (Convention on the Conservation of European Wildlife and Natural Habitats).

Beetles Project: Arturo Ledrado, 2020. Carabus variolosus [pasta de arcillas, pintura acrílica y tintas metalizadas sobre tabla tratada]. 26 x 19 x 5 cm. (catálogo VOL-008). Ejemplar único.

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Carabus monilis, el escarabajo de los años pares

El escarabajo Carabus monilis, descrito por Fabricius en 1792, es una especie de la familia Carabidae. Mide entre 17 y 32 milímetros. Su coloración varía del bronce al verde o al azul. El doctor Karl Wilhelm Harde menciona en su obra Coleópteros de Europa, Barcelona: Omega, 1984, que «esta especie parece ser más frecuente en los años pares». No he encontrado referencias concretas de su presencia en la Península Ibérica, aunque sí hay citas de Francia, Austria, Bélgica, Alemania y otros países europeos.

Beetles Project: Arturo Ledrado, 2020. Carabus monilis [pasta de arcillas, pintura acrílica y acrílicos metalizados sobre tabla tratada]. 26 x 19 x 5 cm. (catálogo VOL-007). Ejemplar único.

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Omophron limbatum inaugura el Beetles Project

Primera adscripción al proyecto escarabajos o Beetles Project: una recreación de Omophron limbatum, especie descrita por el naturalista danés Johan Christian Fabricius en 1777. Esta especie de la familia Carabidae está presente en la Península Ibérica. Su cuerpo es casi circular, con una longitud entre 5 y 7 milímetros. Es de color pardo, con manchas metálicas verdes y azules sobre el pronoto y los élitros.

Beetles Project: Arturo Ledrado, 2020. Omophron limbatum [pasta de arcillas, pintura acrílica y tintas metálicas sobre tabla tratada]. 26 x 19 x 5 cm. (catálogo VOL-006). Ejemplar único.

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escarabajo de cerámica
Forma y volumen

Escarabajos de barro y tinta (beetles project)

Nuevo proyecto, coincidiendo con el comienzo del (atípico) curso 2020-2021: una serie de escarabajos (oficialmente, coleópteros) generados a partir de materiales cerámicos, pinturas acrílicas y mi propia colección entomológica. Para comenzar, fotos del proceso para dos carábidos de dos géneros que difieren bastante en sus formas.

La idea de este proyecto, además de provocada por mi afición a los insectos, proviene de la intervención del libro La metamorfosis, de Franz Kafka, a partir de una propuesta del ceramista y escultor Domingo Huertes.

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Forma y volumen, Fotografía

In God We Trust…Maybe. Colección Cerradura

En época de pandemia y confinamiento, han surgido muchos proyectos artísticos colaborativos. Uno de los más atractivos es el de Espacio Valverde, la galería que dirigen Asela Pérez Becerril y Jacobo Fitz-James Stuart. El proyecto lleva como título Colección Cerradura. Fabrique su propia obra, y se explica así: “Con la voluntad de aliviar vuestro confinamiento os proponemos una colección de obras de arte que si bien han sido ideadas por artistas de Espacio Valverde han de ser realizadas, producidas y terminadas en casa con vuestras propias manos (y las de vuestros hijos, si procede)”.

A partir de la propuesta de Juan Barte, mi realización es esta fotografía a la que he denominado In God We Trust… Maybe, en la que he utilizado una cerámica que tengo a medio terminar.

Colección Cerradura: Arturo Ledrado, 2020. In God We Trust… Maybe [fotografía a partir de una propuesta de Juan Barte para Espacio Valverde].

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Forma y volumen, Letras

El insecto Samsa cruza la ciudad vieja

Completada la metamorfosis, la oruga desaparece y para cerrar el ciclo surge el insecto adulto. Exoesqueleto, élitros y alas, mandíbulas preparadas para cortar casi cualquier material, ojos compuestos, largas antenas, tres pares de patas lobuladas. Parece un escarabajo, tal vez de alguna familia acuática, aunque lo más probable es que sea un híbrido de varias especies. De momento, se ha quedado a unas calles del ayuntamiento y de Staroměstská, el reloj astronómico. En esa zona de Praga, habita Gregor Samsa, quien duerme plácido sin adivinar que cada mañana del resto de su vida se despertará convertido en insecto.

¿Que cómo sé todo esto? Pues lo sé porque, pese a todo, no he perdido la ilusión de ser apache, y cada noche salgo yo también a las calles, con mis tarros de cristal y mis pinzas, buscando esos ojos verdes que, al contemplarlos de cerca, me permiten oír el mar. A veces, Gregor y yo cruzamos nuestros pasos; nos miramos, pero no nos saludamos. Pertenecemos a mundos muy distintos. Él, el insecto Samsa, admite su realidad, sabe que ha completado el ciclo, su metamorfosis. Es manso y complaciente, y se arrastra. Quizá sea feliz. Yo, aún sin un nombre definitivo, no encuentro acomodo en este universo enclaustrado y sin mar. Por eso robo los ojos a quienes a estas alturas de la vida aún piensan que los monstruos no existimos. Pero sí.

©Arturo Ledrado 2020

Libros intervenidos: Arturo Ledrado, 2020. El insecto Samsa cruza la ciudad vieja [cerámica, acrílico y collage sobre edición de La metamorfosis, de Franz Kafka]. 21 x 13 cm. (catálogo VOL-003). Ejemplar único.

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