Fotografía, Letras

El gallo de san Pedro cantó tres veces

Antes del amanecer, el gallo de san Pedro cantó tres veces, pero de nada sirvieron sus efusiones líricas, pues acabó, sobre un lecho de patatas, en la bandeja del horno.  Afortunadamente para él, no estaba solo, y pudo seguir mostrando al reducido auditorio la calidad de sus cantos; hasta que, dorada ya la piel y en su punto las carnes blancas, sucumbió ante el apetito voraz de sus captores, que dieron buena cuenta de él y de su acompañante a eso de las dos o dos y media de un domingo del mes de junio. Esta historia mínima no hubiera podido ser contada en el mes de noviembre, ni en febrero, pues como todo el mundo sabe, o debería saber, el otoño y el invierno no son temporada de gallos de san Pedro. Cosas de la mar y de la biología.

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