Obra gráfica

La mujer es la reserva que le queda a la vida

Héctor y el amor. Obra gráfica basada en el relato Las mujeres de Héctor. Collage, lápiz de color, acrílico, sanguina, tinta. Héctor y el amor forma parte de proyecto Femenino singular desarrollado en el taller de dibujo y apuntes del natural con modelos de Prima Littera, en abril de 2018, para conmemorar el Día de libro y los derechos de autor.

Las mujeres de Héctor, de Adelaida García Morales (1945-2014), se publicó en 1994. Un personaje masculino incapaz de afrontar sus responsabilidades y tres mujeres que comparten con él ilusiones y desengaños. En este escenario, convencional en apariencia, sucede lo imprevisto: un homicidio.

Esta novela fue la tercera publicada por Adelaida García Morales, si consideramos que los textos de su primera entrega, El Sur y Bene, encajan mejor en la categoría de relato. Como en todas las novelas de la autora, la presencia femenina es omnipresente. Merece la pena volver a la entrevista que le hizo en 2001 Itzíar de Francisco: “El hombre ha jugado su partida con la existencia y la ha perdido, nos ha llevado a la catástrofe. La mujer es la reserva que le queda a la vida, por sus valores, por ser más altruista, aunque la sociedad, hasta ahora, nunca le haya pedido a la mujer ser alguien”.

Libro citado: GARCÍA MORALES, A. Las mujeres de Héctor. Barcelona, España: Anagrama, 1994

Obra gráfica: Arturo Ledrado, 2018. Héctor y el amor [técnica mixta sobre papel]. 42 x 29,7 cm. Colección del autor

Cita: De Francisco, Itzíar (17-01-2001). Entrevista a Adelaida García Morales. El Cultural

“Mañana haré lo que ya intenté el otro día y no me atreví. Iré a casa de Héctor y le provocaré abiertamente. Ya lo he dicho, desnuda soy más bella que vestida”. Las mujeres de Héctor. Adelaida García Morales 

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Obra gráfica

La oscura desolación de una casa en el sur

Péndulo. Obra gráfica basada en el relato El Sur. Ensamblaje, tinta, lápiz de color, yeso, alambre y tela. Péndulo forma parte de proyecto Femenino singular desarrollado en el taller de dibujo y apuntes del natural con modelos de Prima Littera, en abril de 2018, para conmemorar el Día de libro y los derechos de autor.

Adelaida García Morales (1945-2014) publicó el relato El Sur en 1985, en un mismo volumen con Bene, otra novela corta o relato extenso. El Sur se estructura sobre un eje norte-sur siempre visible, en una España de posguerra y con unos personajes con gran vida interior. El sur es lo luminoso, pero también significa pérdida y dolor. El norte es remordimiento y desolación, un refugio frío y una atmósfera cargada donde los sentimientos no llegan a aflorar y se enquistan, convirtiéndose en una carga demasiado pesada.

A la indudable calidad literaria de El Sur, vino a sumarse en 1983 la versión cinematográfica de Víctor Erice, inconclusa por diferencias con los productores. Tanto el libro como la película tuvieron un gran éxito. Adelaida García Morales y Víctor Erice fueron pareja durante varios años.

Obra gráfica:  Arturo Ledrado, 2018. Péndulo [técnica mixta]. 53 x 29,7 x 18 cm. Colección del autor

“Mañana abandonaré para siempre esta casa convertida ya, para mí, en un lugar extraño. Ahora no hay luz eléctrica y, desde una oscura desolación van apareciendo en el círculo luminoso de mi linterna los objetos abandonados que la habitan”. El Sur. Adelaida García Morales.

Cita: GARCÍA MORALES, A. El Sur seguido de Bene. Barcelona, España: Anagrama, 1985

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Fotografía, Letras

El gallo de san Pedro cantó tres veces

Antes del amanecer, el gallo de san Pedro cantó tres veces, pero de nada sirvieron sus efusiones líricas, pues acabó, sobre un lecho de patatas, en la bandeja del horno.  Afortunadamente para él, no estaba solo, y pudo seguir mostrando al reducido auditorio la calidad de sus cantos; hasta que, dorada ya la piel y en su punto las carnes blancas, sucumbió ante el apetito voraz de sus captores, que dieron buena cuenta de él y de su acompañante a eso de las dos o dos y media de un domingo del mes de junio. Esta historia mínima no hubiera podido ser contada en el mes de noviembre, ni en febrero, pues como todo el mundo sabe, o debería saber, el otoño y el invierno no son temporada de gallos de san Pedro. Cosas de la mar y de la biología.

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