Letras

Árbol temblón de los días pares

Mi primera colaboración para Venecia, el club de lectura de La Casa Encendida, es un microrrelato construido a partir de la lectura de «The night souper», un texto de Eduard Limónov incluido en El hombre sin amor, antología de sus relatos preparada por la editorial Fulgencio Pimentel. El proyecto Venecia explora las relaciones entre literatura y arte contemporáneo. A través de la red de relatos, Venecia busca «experimentar con distintas formas de escritura y compartir los resultados con una comunidad distribuida».

Árbol temblón de los días pares

Cuando abro los ojos, la catedral sigue ahí, cerrando al este una plaza rectangular, mal iluminada, los viejos sillares revocados de humedad, líquenes y guano. Volver para recuperar el hilo de la propia historia. Volver para empezar a partir.

El dédalo de callejuelas aún ofrece referencias ciertas y encuentro la casa sin muchos titubeos. Los árboles han crecido. Pero falta uno, el que se asomaba a la esquina del parque y temblaba los días pares. Era un juego: los impares, calma; los pares, viento, decíamos. Éramos dos. Los árboles eran tres. Cada equipo perdió una ficha.

La escalera parece ahora más empinada. Dejo la maleta sobre la cama desnuda. Cruje la estructura y una leve capa de polvo vuela hacia el suelo. Imagino las cucarachas atemorizadas en sus nidos. Pensarán que ha llegado el holocausto: luz en lugar de fuego, el fin de la oscuridad y del silencio donde progresan sus huestes traqueadas.

Volver para recuperar el hilo de la propia historia. Regresar al país, a la ciudad, al barrio, a la calle, a la casa, al piso, a la habitación. Son las cuentas de un rosario tan manoseado que ya no se distinguen las protuberancias. Se gastan los recuerdos como se gasta el pavimento, de tanto transitarlos. Pero no medra el olvido.

Volver para empezar a partir. Porque desde cualquier otro sitio que no sea la habitación del tercer piso de la segunda casa a la izquierda de la calle que sube desde la catedral en el barrio antiguo de una ciudad ajada en un país encanecido, desde cualquier otro sitio —lo sé— no es posible dar el gran salto y partir con la ligereza y el convencimiento que requiere la misión: surcar la eternidad de parte a parte hasta encontrar el árbol temblón de los días pares. Hasta encontrar la ficha que le falta a mi equipo.

Cuando cierro los ojos, la catedral sigue ahí. Las campanas comienzan a tañer y las cucarachas me invitan a bailar un tango al dos por cuatro: el ruido es siempre mucho y la prenda soledad.

© Arturo Ledrado 2020

Eduard Limónov. Foto de Dmitry Rozhkov, 2018
Eduard Limonov (2018) by Dmitry Rozhkov CC BY-SA 4.0
https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Eduard_Limonov

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Forma y volumen

Carabus variolosus, el corredor de fondos

Carabus variolosus fue descrito por  Johan Christian Fabricius en 1787. La especie pertenece a la familia Carabidae de coleópteros, y mide entre 20 y 35 milímetros. Habita en zonas montañosas de Europa central y Francia, cerca de cursos y masas de agua. No hay citas de su presencia en la Península Ibérica. Su coloración es negra, con brillo satinado. En mi interpretación, las manchas blancas sobre los abultamientos de los élitros y las manchas pardas de cabeza y tórax (pronto) serían restos de tierra y barro. El doctor Harde, en su obra Coleópteros de Europa, Barcelona: Omega, 1984, indica que a este escarabajo se le puede ver correr por debajo del agua». Esta especie está protegida por la Convención de Berna (Convention on the Conservation of European Wildlife and Natural Habitats).

Beetles Project: Arturo Ledrado, 2020. Carabus variolosus [pasta de arcillas, pintura acrílica y tintas metalizadas sobre tabla tratada]. 26 x 19 x 5 cm. (catálogo VOL-008). Ejemplar único.

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Forma y volumen

Carabus monilis, el escarabajo de los años pares

El escarabajo Carabus monilis, descrito por Fabricius en 1792, es una especie de la familia Carabidae. Mide entre 17 y 32 milímetros. Su coloración varía del bronce al verde o al azul. El doctor Karl Wilhelm Harde menciona en su obra Coleópteros de Europa, Barcelona: Omega, 1984, que «esta especie parece ser más frecuente en los años pares». No he encontrado referencias concretas de su presencia en la Península Ibérica, aunque sí hay citas de Francia, Austria, Bélgica, Alemania y otros países europeos.

Beetles Project: Arturo Ledrado, 2020. Carabus monilis [pasta de arcillas, pintura acrílica y acrílicos metalizados sobre tabla tratada]. 26 x 19 x 5 cm. (catálogo VOL-007). Ejemplar único.

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Forma y volumen

Omophron limbatum inaugura el Beetles Project

Primera adscripción al proyecto escarabajos o Beetles Project: una recreación de Omophron limbatum, especie descrita por el naturalista danés Johan Christian Fabricius en 1777. Esta especie de la familia Carabidae está presente en la Península Ibérica. Su cuerpo es casi circular, con una longitud entre 5 y 7 milímetros. Es de color pardo, con manchas metálicas verdes y azules sobre el pronoto y los élitros.

Beetles Project: Arturo Ledrado, 2020. Omophron limbatum [pasta de arcillas, pintura acrílica y tintas metálicas sobre tabla tratada]. 26 x 19 x 5 cm. (catálogo VOL-006). Ejemplar único.

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escarabajo de cerámica
Forma y volumen

Escarabajos de barro y tinta (beetles project)

Nuevo proyecto, coincidiendo con el comienzo del (atípico) curso 2020-2021: una serie de escarabajos (oficialmente, coleópteros) generados a partir de materiales cerámicos, pinturas acrílicas y mi propia colección entomológica. Para comenzar, fotos del proceso para dos carábidos de dos géneros que difieren bastante en sus formas.

La idea de este proyecto, además de provocada por mi afición a los insectos, proviene de la intervención del libro La metamorfosis, de Franz Kafka, a partir de una propuesta del ceramista y escultor Domingo Huertes.

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Forma y volumen, Obra gráfica

Piel d’Cebolla. Colección Cerradura

Otra propuesta para el proyecto de Espacio Valverde Colección Cerradura. Fabrique su propia obra, en esta ocasión de Elena Alonso: …de cuerpo extraño. Siguiendo las indicaciones de Elena Alonso, mi realización es este artefacto —entre el collage y la escultura— hecho con pulpa de papel reciclado, pieles de cebolla, pintura acrílica, cera y madera. Su título Piel d’Cebolla muestra su asombro.

Colección Cerradura: Arturo Ledrado, 2020. Piel d’Cebolla muestra su asombro  [pulpa de papel, piel de cebolla, cera, acrílico y madera a partir de una propuesta de Elena Alonso para Espacio Valverde]. 23 x 17 x 3 cm. (catálogo VOL-005). Ejemplar único.

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Forma y volumen, Fotografía

In God We Trust…Maybe. Colección Cerradura

En época de pandemia y confinamiento, han surgido muchos proyectos artísticos colaborativos. Uno de los más atractivos es el de Espacio Valverde, la galería que dirigen Asela Pérez Becerril y Jacobo Fitz-James Stuart. El proyecto lleva como título Colección Cerradura. Fabrique su propia obra, y se explica así: “Con la voluntad de aliviar vuestro confinamiento os proponemos una colección de obras de arte que si bien han sido ideadas por artistas de Espacio Valverde han de ser realizadas, producidas y terminadas en casa con vuestras propias manos (y las de vuestros hijos, si procede)”.

A partir de la propuesta de Juan Barte, mi realización es esta fotografía a la que he denominado In God We Trust… Maybe, en la que he utilizado una cerámica que tengo a medio terminar.

Colección Cerradura: Arturo Ledrado, 2020. In God We Trust… Maybe [fotografía a partir de una propuesta de Juan Barte para Espacio Valverde].

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Letras, Obra gráfica

Aute de noche, con nocturnidad y calevosía

En 1995, el editor y escritor Luis Felipe Comendador me propuso ilustrar tres poemas de Luis Eduardo Aute, con la idea de publicar los textos y los dibujos en una nueva entrega de la colección de hojas de poesía El árbol espiral. Los poemas de Aute eran, al mismo tiempo, las letras de algunas canciones que el cantautor escribió para su álbum Alevosía, publicado ese mismo año, y que no tuvieron cabida en la edición final del disco. Así surgió esta publicación, hace ya nueve mil ciento y treinta días —veinticinco años— que han tenido, como manda la tradición y las buenas costumbres, sus correspondientes noches. Como hoy mismo, al día le sucederá la noche:

Aquí está, de nuevo aquí,
recusadora y amenazante,
la noche,
con nocturnidad
y calevosía.

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Forma y volumen, Letras

El insecto Samsa cruza la ciudad vieja

Completada la metamorfosis, la oruga desaparece y para cerrar el ciclo surge el insecto adulto. Exoesqueleto, élitros y alas, mandíbulas preparadas para cortar casi cualquier material, ojos compuestos, largas antenas, tres pares de patas lobuladas. Parece un escarabajo, tal vez de alguna familia acuática, aunque lo más probable es que sea un híbrido de varias especies. De momento, se ha quedado a unas calles del ayuntamiento y de Staroměstská, el reloj astronómico. En esa zona de Praga, habita Gregor Samsa, quien duerme plácido sin adivinar que cada mañana del resto de su vida se despertará convertido en insecto.

¿Que cómo sé todo esto? Pues lo sé porque, pese a todo, no he perdido la ilusión de ser apache, y cada noche salgo yo también a las calles, con mis tarros de cristal y mis pinzas, buscando esos ojos verdes que, al contemplarlos de cerca, me permiten oír el mar. A veces, Gregor y yo cruzamos nuestros pasos; nos miramos, pero no nos saludamos. Pertenecemos a mundos muy distintos. Él, el insecto Samsa, admite su realidad, sabe que ha completado el ciclo, su metamorfosis. Es manso y complaciente, y se arrastra. Quizá sea feliz. Yo, aún sin un nombre definitivo, no encuentro acomodo en este universo enclaustrado y sin mar. Por eso robo los ojos a quienes a estas alturas de la vida aún piensan que los monstruos no existimos. Pero sí.

©Arturo Ledrado 2020

Libros intervenidos: Arturo Ledrado, 2020. El insecto Samsa cruza la ciudad vieja [cerámica, acrílico y collage sobre edición de La metamorfosis, de Franz Kafka]. 21 x 13 cm. (catálogo VOL-003). Ejemplar único.

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Letras

Charlie Donnelly se volatiliza en la biblioteca

El 27 de febrero de 1937, en los últimos días de combates en el Jarama, el Batallón Lincoln perdió en el Cerro del Pingarrón más de dos tercios de sus efectivos: 127 hombres muertos y 200 heridos. Charlie Donnelly, poeta y activista irlandés, fue uno de aquellos muertos. Tenía 22 años, y había viajado a España a primeros del mes de enero para enrolarse en las Brigadas Internacionales.

Y me quemo, y miro afuera hacia el gris
viento amartillado al día de la fantasía.
(And I fume, and look outside on the grey
Wind hammered to fantasy day.)

Charlie Donnelly, de «En la biblioteca» (In a Library)

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