Forma y volumen

Carabus variolosus, el corredor de fondos

Carabus variolosus fue descrito por  Johan Christian Fabricius en 1787. La especie pertenece a la familia Carabidae de coleópteros, y mide entre 20 y 35 milímetros. Habita en zonas montañosas de Europa central y Francia, cerca de cursos y masas de agua. No hay citas de su presencia en la Península Ibérica. Su coloración es negra, con brillo satinado. En mi interpretación, las manchas blancas sobre los abultamientos de los élitros y las manchas pardas de cabeza y tórax (pronto) serían restos de tierra y barro. El doctor Harde, en su obra Coleópteros de Europa, Barcelona: Omega, 1984, indica que a este escarabajo se le puede ver correr por debajo del agua». Esta especie está protegida por la Convención de Berna (Convention on the Conservation of European Wildlife and Natural Habitats).

Beetles Project: Arturo Ledrado, 2020. Carabus variolosus [pasta de arcillas, pintura acrílica y tintas metalizadas sobre tabla tratada]. 26 x 19 x 5 cm. (catálogo VOL-008). Ejemplar único.

Estándar
Forma y volumen

Carabus monilis, el escarabajo de los años pares

El escarabajo Carabus monilis, descrito por Fabricius en 1792, es una especie de la familia Carabidae. Mide entre 17 y 32 milímetros. Su coloración varía del bronce al verde o al azul. El doctor Karl Wilhelm Harde menciona en su obra Coleópteros de Europa, Barcelona: Omega, 1984, que «esta especie parece ser más frecuente en los años pares». No he encontrado referencias concretas de su presencia en la Península Ibérica, aunque sí hay citas de Francia, Austria, Bélgica, Alemania y otros países europeos.

Beetles Project: Arturo Ledrado, 2020. Carabus monilis [pasta de arcillas, pintura acrílica y acrílicos metalizados sobre tabla tratada]. 26 x 19 x 5 cm. (catálogo VOL-007). Ejemplar único.

Estándar
Forma y volumen

Omophron limbatum inaugura el Beetles Project

Primera adscripción al proyecto escarabajos o Beetles Project: una recreación de Omophron limbatum, especie descrita por el naturalista danés Johan Christian Fabricius en 1777. Esta especie de la familia Carabidae está presente en la Península Ibérica. Su cuerpo es casi circular, con una longitud entre 5 y 7 milímetros. Es de color pardo, con manchas metálicas verdes y azules sobre el pronoto y los élitros.

Beetles Project: Arturo Ledrado, 2020. Omophron limbatum [pasta de arcillas, pintura acrílica y tintas metálicas sobre tabla tratada]. 26 x 19 x 5 cm. (catálogo VOL-006). Ejemplar único.

Estándar
escarabajo de cerámica
Forma y volumen

Escarabajos de barro y tinta (beetles project)

Nuevo proyecto, coincidiendo con el comienzo del (atípico) curso 2020-2021: una serie de escarabajos (oficialmente, coleópteros) generados a partir de materiales cerámicos, pinturas acrílicas y mi propia colección entomológica. Para comenzar, fotos del proceso para dos carábidos de dos géneros que difieren bastante en sus formas.

La idea de este proyecto, además de provocada por mi afición a los insectos, proviene de la intervención del libro La metamorfosis, de Franz Kafka, a partir de una propuesta del ceramista y escultor Domingo Huertes.

Estándar
Forma y volumen, Obra gráfica

Piel d’Cebolla. Colección Cerradura

Otra propuesta para el proyecto de Espacio Valverde Colección Cerradura. Fabrique su propia obra, en esta ocasión de Elena Alonso: …de cuerpo extraño. Siguiendo las indicaciones de Elena Alonso, mi realización es este artefacto —entre el collage y la escultura— hecho con pulpa de papel reciclado, pieles de cebolla, pintura acrílica, cera y madera. Su título Piel d’Cebolla muestra su asombro.

Colección Cerradura: Arturo Ledrado, 2020. Piel d’Cebolla muestra su asombro  [pulpa de papel, piel de cebolla, cera, acrílico y madera a partir de una propuesta de Elena Alonso para Espacio Valverde]. 23 x 17 x 3 cm. (catálogo VOL-005). Ejemplar único.

Estándar
Forma y volumen, Fotografía

In God We Trust…Maybe. Colección Cerradura

En época de pandemia y confinamiento, han surgido muchos proyectos artísticos colaborativos. Uno de los más atractivos es el de Espacio Valverde, la galería que dirigen Asela Pérez Becerril y Jacobo Fitz-James Stuart. El proyecto lleva como título Colección Cerradura. Fabrique su propia obra, y se explica así: “Con la voluntad de aliviar vuestro confinamiento os proponemos una colección de obras de arte que si bien han sido ideadas por artistas de Espacio Valverde han de ser realizadas, producidas y terminadas en casa con vuestras propias manos (y las de vuestros hijos, si procede)”.

A partir de la propuesta de Juan Barte, mi realización es esta fotografía a la que he denominado In God We Trust… Maybe, en la que he utilizado una cerámica que tengo a medio terminar.

Colección Cerradura: Arturo Ledrado, 2020. In God We Trust… Maybe [fotografía a partir de una propuesta de Juan Barte para Espacio Valverde].

Estándar
Letras, Obra gráfica

Aute de noche, con nocturnidad y calevosía

En 1995, el editor y escritor Luis Felipe Comendador me propuso ilustrar tres poemas de Luis Eduardo Aute, con la idea de publicar los textos y los dibujos en una nueva entrega de la colección de hojas de poesía El árbol espiral. Los poemas de Aute eran, al mismo tiempo, las letras de algunas canciones que el cantautor escribió para su álbum Alevosía, publicado ese mismo año, y que no tuvieron cabida en la edición final del disco. Así surgió esta publicación, hace ya nueve mil ciento y treinta días —veinticinco años— que han tenido, como manda la tradición y las buenas costumbres, sus correspondientes noches. Como hoy mismo, al día le sucederá la noche:

Aquí está, de nuevo aquí,
recusadora y amenazante,
la noche,
con nocturnidad
y calevosía.

Estándar
Forma y volumen, Letras

El insecto Samsa cruza la ciudad vieja

Completada la metamorfosis, la oruga desaparece y para cerrar el ciclo surge el insecto adulto. Exoesqueleto, élitros y alas, mandíbulas preparadas para cortar casi cualquier material, ojos compuestos, largas antenas, tres pares de patas lobuladas. Parece un escarabajo, tal vez de alguna familia acuática, aunque lo más probable es que sea un híbrido de varias especies. De momento, se ha quedado a unas calles del ayuntamiento y de Staroměstská, el reloj astronómico. En esa zona de Praga, habita Gregor Samsa, quien duerme plácido sin adivinar que cada mañana del resto de su vida se despertará convertido en insecto.

¿Que cómo sé todo esto? Pues lo sé porque, pese a todo, no he perdido la ilusión de ser apache, y cada noche salgo yo también a las calles, con mis tarros de cristal y mis pinzas, buscando esos ojos verdes que, al contemplarlos de cerca, me permiten oír el mar. A veces, Gregor y yo cruzamos nuestros pasos; nos miramos, pero no nos saludamos. Pertenecemos a mundos muy distintos. Él, el insecto Samsa, admite su realidad, sabe que ha completado el ciclo, su metamorfosis. Es manso y complaciente, y se arrastra. Quizá sea feliz. Yo, aún sin un nombre definitivo, no encuentro acomodo en este universo enclaustrado y sin mar. Por eso robo los ojos a quienes a estas alturas de la vida aún piensan que los monstruos no existimos. Pero sí.

©Arturo Ledrado 2020

Libros intervenidos: Arturo Ledrado, 2020. El insecto Samsa cruza la ciudad vieja [cerámica, acrílico y collage sobre edición de La metamorfosis, de Franz Kafka]. 21 x 13 cm. (catálogo VOL-003). Ejemplar único.

Estándar
Letras

Charlie Donnelly se volatiliza en la biblioteca

El 27 de febrero de 1937, en los últimos días de combates en el Jarama, el Batallón Lincoln perdió en el Cerro del Pingarrón más de dos tercios de sus efectivos: 127 hombres muertos y 200 heridos. Charlie Donnelly, poeta y activista irlandés, fue uno de aquellos muertos. Tenía 22 años, y había viajado a España a primeros del mes de enero para enrolarse en las Brigadas Internacionales.

Y me quemo, y miro afuera hacia el gris
viento amartillado al día de la fantasía.
(And I fume, and look outside on the grey
Wind hammered to fantasy day.)

Charlie Donnelly, de «En la biblioteca» (In a Library)

Estándar
Letras

Dedicatorias, Marta y sus ojos amarantos

Mi Cuaderno de Nueva York dedicado por José Hierro. La preciosa dedicatoria la compartí con Marta, mi hija. Entre otras circunstancias que influyeron en la elección del nombre, Marta se llama así por el poema «Lope. La noche. Marta», del libro Agenda, de José Hierro, publicado en 1991. El poema, escrito en primera persona, presenta a Lope de Vega en el ocaso de su vida compartida con Marta de Nevares Santoyo, la última amante del dramaturgo. En una conversación con Félix Grande, al mencionar que a mi hija le llamaríamos Marta, Félix vaticinó que tendría los ojos de color amaranto. Como el amaranto se refiere preferentemente a las flores rojas de la planta del mismo nombre, cabía la posibilidad de que los ojos de Marta hubieran sido purpúreos. No fue así. Los ojos de Marta son de color variable, según incida en ellos la luz, y generalmente se muestran entre azules y grises. Pero también hay momentos en los que se aprecian tonos verdosos, muy parecidos a los de las hojas del amaranto verde. Así que la predicción de Félix Grande fue acertada.

También Marta de Nevares tenía los ojos verdes. En el último verso de «Lope. La noche. Marta», José Hierro incide en ese hecho y cierra el poema con uno de los versos más bellos de nuestra literatura:

«Abre tus ojos verdes, Marta, que quiero oír el mar».

Marta y sus ojos, a veces, amarantos
Estándar